Plazas y jardines

Nuestra ciudad cuenta con innumerables plazas, plazuelas y jardines. Basta con andar unos cuantos pasos para encontrar un hermoso rincón donde descansar, leer y admirar la arquitectura. 

Entre las más conocidas están la Plaza de la Paz, del Baratiilo, de los Angeles, de San Fernando, de San Roque y del Quijote; pero sin lugar a duda hay muchas más que esas, aunque de menores dimensiones y fama, entre las que podemos encontrar la Plazuela de Cantarranas, de Mexiamora, del Ropero y Carcamanes.

En tu próxima visita a Guanajuato no dejes pasar la oportunidad de caminar entre calles y callejones para así descubrir las plazas, plazuelas y jardines de esta Capital Cervantina de América.

 



Calles y barrios

Bajo el crucero de la Calle Alonso, Juárez y Juan Valle se encuentra el Puente de Nuestra Señora de la Soledad o Puente Nuevo, que fue abovedado en 1820. En esta encrucijada fue abierta en el siglo pasado la calle Juan Valle para comunicar a la de Positos con la de Juárez. Por esta arteria, también denominada calle nueva, se llega al túnel Santa Fe de Guanajuato, que conduce a los barrios de San Clemente, San Luisito y Cata

Se sabe que en una de las casas de esta vía nació en 1838 el prestigiado poeta ciego Juan Valle, de tendencia liberal que no dudó en participar con su pluma en los acontecimientos políticos de este periodo, a tal grado que llegó a conocérsele como "el poeta de la reforma". 

Converge a la calle de Juan Valle la calle Positos, que inicia en la terminación de Lascuráin de Retana, junto a la escalinata de la Universidad de Guanajuato, hasta el museo Alhóndiga de Granaditas. A esta vía se le conoció a principios del siglo XVII con el nombre de la calle Real, dado que los demás caminos eran para uso exclusivo de las haciendas de beneficio. En 1696, cuando la imagen de la Virgen de Nuestra Señora de Guanajuato llegó a la villa, fue conducida por la calle de Positos con rumbo a la Basílica. Su nombre se derivó de los depositados de maíz que según parece se encontraban en esta zona. También se ha atribuido en nombre de la calle al pozo que existió en la casa del padre Busto, vecino de esta zona. Importante es, sin embargo, que a todo lo largo de la calle de Positos pueden apreciarse numerosas casas que datan de diferentes épocas, por ejemplo las casonas del actual Museo del Pueblo de Guanajuato y también la del Museo Diego Rivera.

Iglesias y templos

La gran cantidad de templo, santuarios y fiestas religiosas que hay aquí, hacen de esta ciudad el lugar ideal para quienes gustan del turismo religioso.

El tradicional Viernes de Dolores es una de las fiestas más arraigadas en Guanajuato, cuando muchas casas y negocios colocan su altar a la Dolorosa y la gente sale a comprar flores y recibir el agua y nieve que se ofrece en muchos lugares.

Los turistas disfrutan de pasar aquí los días de Semana Santa, cuando esta ciudad colonial se impregna del aroma a manzanilla y la visita de los siete templos se hace fácil y agradable pues en el centro seguro hay más de siete iglesias, y el recorrido a pie por calles y callejones hacen del recorrido una experiencia única.

La visita al Cristo Rey en el Cerro del Cubilete es obligada. Se llega hasta la cima rodeando el cerro por una pendiente empedrada y con curvas muy cerradas. Mientras más se asciende, la vista se vuelve cada vez mas impresionante pudiéndose observar la sierra de Guanajuato, el valle y los poblados de alrededor.

Los templos e iglesias que encontrarás por toda la ciudad, son otro gran atractivo que seguramente no querrás perderte.

Museos y teatros

Museos, teatros, conciertos y uno de los festivales más famosos de América Latina, hacen de Guanajuato capital una ciudad con vida cultural suficiente para encantarte.

Iconográfico del Quijote. Fue inaugurado en 1987 y contiene una colección de pinturas, grabados, dibujos, tapices, monedas, esculturas y porcelanas dedicadas a Don Quijote. Entre las obras maestras se encuentran trabajos de José Luis Cuevas y Salvador Dalí.

Teatro Principal.  En pleno auge de los recursos mineros, ocasionado por la tardía pero buena política económica de la casa reinante de España y sus dominios, el 24 de enero de 1788 los señores Miguel Zendejas y Miguel Francisco Hernández pidieron permiso a las autoridades de la Intendencia de Guanajuato para construir un teatro, del que carecía la ciudad. Se comprometieron a terminar en breve plazo la construcción en un terreno en la calle de Cantarranas.