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La Princesa de la Bufa


Dícese que en el pintoresco y bello picacho del cerro de la Bufa alienta una princesa encantada de rara hermosura, que en la mañana de cada uno de los jueves festivos del año, sale al encuentro del caminante varón, pidiéndole que la conduzca en brazos hasta el altar mayor de la que hoy es la Basílica de Guanajuato, y que al llegar a ese sitio volverá a renacer la ciudad encantada, toda de plata, que fue esta capital hace muchos años, y que ella, la joven del hechizo, recobrará su condición humana.

Pero para romper este encantamiento hay condiciones precisas, tales como que el viajero, fascinado por la belleza de la joven que le llama, tenga la fuerza de voluntad suficiente para soportar varias pruebas: que al llevarla en sus brazos camine hacia adelante sin turbación y sin volver el rostro, no obstante escuche voces que le llamen y otros ruidos extraños que se produzcan a su espalda.

Si el elegido pierde la serenidad y voltea hacia atrás, entonces la bella muchacha se convierte en horrible serpiente y todo termina ahí.

La oferta es tentadora: una lindísima muchacha y una fortuna inacabable, pero, ¿quién es el galán con temple de acero que puede realizar esta hazaña?

Por lo visto las condiciones son precarias, pues Guanajuato, el Estado que hoy conocemos, tiene más de cuatro siglos de vida y no ha habido quien cumpla los requisitos para deshacer el hechizo.



Legend of The Princess of the Bufa


As legend has it, on the picturesque peak of Cerro de la Bufa, in the mornings of feast-day Thursdays, an enchanted princess of rare beauty comes looking for someone, a male visitor, to ask him to take her in his arms to the high altar of the Basilica of Guanajuato. If they make it to the Basilica, the enchanted silver city will return to its former glory, and the princess will become human once again. 

But to break this spell there are certain conditions: the traveler, enraptured by the beauty of the young woman, must pass several tests, including carrying the princess in his arms without looking back, ignoring voices and strange noises behind him.

If the chosen man loses his calm and looks back, the beautiful girl turns into a horrific snake, and the story ends there.

The offer is tempting: a beautiful woman and a limitless fortune; but who among us has the mettle to take up the challenge?

It would appear that the answer is: no one. In over four centuries, Guanajuato has yet to see the man who will break the spell.