Barrios y calles de Guanajuato


A San Clemente, San Luisito, Cata y Mellado se les considera los más tradicionales barrios mineros y ceramistas de Guanajuato. Su antigüedad data del tiempo en que se descubrían las vetas minerales y se instalaban en las orillas del río haciendas para el beneficio de los metales. En un principio eran un conjunto de casas pertenecientes a los trabajadores que entonces laboraban en las minas de Rayas, Cata y Mellado. Cuando la producción minera descendió, después del movimiento de Independencia, hacia 1820, estos barrios lograron subsistir gracias al desarrollo de la nueva industria familiar de la cerámica.
El barrio de San Clemente se ubica después de la glorieta de Dos Ríos yendo hacia el Mineral de Cata. En este barrio se concentra el mayor número de tiendas donde se expende cerámica popular. Retomando el curso del río de Cata, a partir del puente de San Clemente se extiende el barrio de San Luisito. Reconocido a nivel nacional por la calidad de su cerámica, a ambos costados del arroyo se aprecian las fábricas domésticas donde se elabora este tipo de artesanía. El barrio recibe este nombre debido a que ahí se levantó la Ex Hacienda de beneficio de San Luisito, majestuoso edificio hoy rehabilitado como escuela de artes y oficios.
Este barrio concluye en el cruce da la calzada de San Luisito con la carretera panorámica en su tramo San Javier-Santuario de Guadalupe. En ese sentido, hacia la derecha, se llega al mineral de Cata uno de los mas antiguos de Guanajuato.
Metros adelante de Cata, por la carretera panorámica, se encuentra el mineral de Mellado. Su nombre procede de la mina así denominada, cuyo tiro comenzó a excavarse en 1558. Esta mina perteneció a los marqueses de San Clemente a principios del siglo XVI. Para la segunda mitad del siglo XVIII los minerales que se extraían eran oro y plata, y se dice que fue la única mina que no cesó de beneficiar a sus dueños, a pesar de que llegaron a inundarse sus socavones. La profundidad máxima del tiro fue de 500 metros; comprende los tiros de San José y San Telésforo y se comunica a través de túneles con la mina de Rayas. Ahí también se encuentran el templo y plaza de Mellado.
El barrio de Tepetapa se cuenta entre los más antiguos de Guanajuato. El nombre, de origen tarasco o mexica, quiere decir "pequeño llano sobre el cerro" y en sus linderos se construyó uno de los cuatro presidios o fortalezas que en el siglo XVI protegían a los vecinos de los ataques de los indígenas chichimecas. En aquella época era un barrio de mineros y comerciantes.
Ahí se encuentra el Puente de Tepetapa, cuya construcción data del siglo XIX. Fue edificado para comunicar al barrio de Tepetapa con la ciudad y sirvió para completar el camino que conduce a Marfil a través del Cerro Trozado.
Aunque en su origen la obra contaría con dos arcos, al final se decidió que uno solo sostuviera el puente. Dicho arco mide 19 metros de diámetro y otros tantos de altura, dimensiones que lo ubican entre los de mayor magnitud en la ciudad. Su parte superior es de cantera verde y en cuatro de sus extremos porta figuras en forma de esferas que descansan sobre pequeños y anchos basamentos.
Calles Juan Valle y Positos. Bajo el crucero de la Calle Alonso, Juárez y Juan Valle se encuentra el Puente de Nuestra Señora de la Soledad o Puente Nuevo, que fue abovedado en 1820. En esta encrucijada fue abierta en el siglo pasado la calle Juan Valle para comunicar a la de Positos con la de Juárez. Por esta arteria, también denominada calle nueva, se llega al túnel Santa Fe de Guanajuato, que conduce a los barrios de San Clemente, San Luisito y Cata.
Se sabe que en una de las casas de esta vía nació en 1838 el prestigiado poeta ciego Juan Valle, de tendencia liberal que no dudó en participar con su pluma en los acontecimientos políticos de este periodo, a tal grado que llegó a conocérsele como "el poeta de la reforma".
Converge a la calle de Juan Valle la calle Positos, que inicia en la terminación de Lascuráin de Retana, junto a la escalinata de la Universidad de Guanajuato, hasta el museo Alhóndiga de Granaditas. A esta vía se le conoció a principios del siglo XVII con el nombre de la calle Real, dado que los demás caminos eran para uso exclusivo de las haciendas de beneficio. En 1696, cuando la imagen de la Virgen de Nuestra Señora de Guanajuato llegó a la villa, fue conducida por la calle de Positos con rumbo a la Basílica. Su nombre se derivó de los depositados de maíz que según parece se encontraban en esta zona. También se ha atribuido en nombre de la calle al pozo que existió en la casa del padre Busto, vecino de esta zona. Importante es, sin embargo, que a todo lo largo de la calle de Positos pueden apreciarse numerosas casas que datan de diferentes épocas, por ejemplo las casonas del actual Museo del Pueblo de Guanajuato y también la del Museo Diego Rivera.
Calle Alonso. Justo atrás del Teatro Juárez En comienza la calle de Alonso cuyo trayecto abarca hasta el puente nuevo, en avenida Juárez.
El nombre de la calle procede de Alonso Rodríguez Correas, dueño de la Hacienda de Menores en esta vía. En el número 12 de esta calle, se ubica el Mesón de San Antonio, notable casona del siglo XVIII. Se sabe que inicialmente el solar perteneció al Marqués de San Clemente, sin embargo el propósito de convertirlo en mesón fue idea del segundo Marqués de San Juan de Rayas, quien lo adquirió en 1761. El Marqués construyó entonces sobre la bóveda del río, a fin de unir este solar con otros de su propiedad. A este tramo se le llamó puente de San Nicolás. Como mesón albergó a viajeros que a su paso pernoctaban en el Real de Minas. A principios de esta centuria dejó de ser mesón para convertirse en casa de estudiantes, posteriormente fue habilitado como colegio particular. En 1978 el gobierno del estado lo adquirió y restauró, conservando el noventa por ciento de la arquitectura original. El inmueble fue donado a la Universidad de Guanajuato y en la actualidad aloja las oficinas de Difusión Cultural de la máxima casa de estudios.
Frente al mesón se alza un edificio que en 1875 fue diseñado para escuela normal de niñas. El arquitecto de este inmueble fue José Noriega, quien proyectó también la fachada del Jardín Reforma.
Metros adelante, se llega a una placita en forma de triángulo. Aquí se localiza una vieja casa que sobresale por una hornacina en cantera rosa, en cuyo nicho se encontraba la imagen de Nuestra Señora de la Luz , nombre con que se conoce al callejón adyacente. En la encrucijada del callejón de la Luz y del callejón de Bustos se inicia el recorrido por los empinados callejones.
Calle Juarez. Es de las principales arterias de la ciudad. Inicia en el Puente Nuevo y termina en la intersección de las calles de Tepetapa y Pardo. Inmediatamente después del inicio de esta avenida, aparece un acceso a la Plazuela de San Fernando y más adelante se despliega a la Plaza de los Ángeles. En el trayecto se encuentra un acceso a la calle subterránea, enfrente del cual se aprecia un bello arco de medio punto que descansa sobre otro de menores dimensiones, los cuales se anexan a una serie de columnas de orden jónico. Este arco es la entrada principal al Jardín Reforma, en seguida se encuentran la Unidad Belén, Templo de Belén y Mercado Hidalgo.
La Unidad Belén fue parte del Convento Betlemita establecido en Guanajuato en el último cuarto del siglo XVIII. Sus edificaciones, junto con las del hospital y templo, fueron concluidas en 1775. Comprende en la actualidad las facultades de Arquitectura, Ingeniería y Diseño de la Universidad de Guanajuato.
A un costado de este edificio y frente al monumental Mercado Hidalgo, está el Templo de Nuestra Señora de Belén.
Sigue la calle hasta llegar a la casa que porta el número 25, y que flanquea la entrada hacia Tepetapa, donde nació el poeta modernista Rafael López en 1873, la casa es de las pocas fincas palaciegas de fines del siglo XIX.
Al término de Avenida Juárez se localiza una placa que da testimonio de que ahí estuvo la Hacienda de beneficio llamada de Cobos.
Calle Sopena. Inicia en el Museo Iconográfico del Quijote y culmina con el Teatro Juárez. A principios del siglo XVIII aquí tenía su residencia el capitán Juan de Sopeña y la Herrán, prestigiado minero de la región, de quien la arteria recibe el nombre.
En el trazo de esta calle puede apreciarse la belleza arquitectónica de sus residencias, la mayor parte construidas durante el siglo XIX, en las que predomina el estilo neoclásico. Esto convierte a la calle de Sopeña en uno de los trayectos más agradables y señoriales de la ciudad.
Destaca, tanto por su valor histórico como por su arquitectura, el edificio que fuera la Casa de Moneda de Guanajuato. Juan de Sopeña y la Herrán la adquirió en 1714, y la reconstruyó.
Posteriormente, este inmueble pasó a manos de la Real Renta del Tabaco del Reino, por lo que también fue conocida a fines del siglo XVIII con el nombre de la Casa del Estanco. Esta calle culmina con el inconfundible Teatro Juárez.
Calle Subterranea. Esta arteria, que atraviesa el casco más antiguo de la ciudad, fue inaugurada por el presidente Adolfo López Mateos en septiembre de 1964. Fue construida sobre el lecho del río Guanajuato y es una obra arquitectónica que ocupa más de mil metros de longitud.
En su trayecto se han tendido 127 arcos de cantera, algunos de ellos en forma de hermosos abanicos.
Los muros de las casas que franquean la arteria sirven de ornato. En este curso pueden apreciarse la variedad de la arquitectura guanajuatense. Tiene accesos peatonales y vehiculares, entre los que se encuentran la subida a la Plaza de Gavira, a la Ex hacienda el Patrocinio, al Jardín de la Unión y Plaza Allende, entre otros. La calle subterránea Miguel Hidalgo tiene múltiples accesos a otros ramales igualmente subterráneos.