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Etimología


 
 
 
La palabra Guanajuato viene del tarasco, "Quanaxhuato", que significa "Lugar montuoso de Ranas". Con el tiempo el vocabulario indígena se corrompió, convirtiéndose primero en Cuanaxuato; en seguida Guanaxuato y finalmente Guanajuato.

Durante el siglo XV la ciudad era una selva espesa poco accesible con pocas miradas de los toltecas y de los aztecas en sus peregrinaciones o la rápida visita de los chichimecas en busca de su casa.

En el siglo XVI los chichimecas fijaron sus ojos en una montaña con peñascos que semejaba la figura de una rana, animal que era uno de los númenes a quien ellos adoraban y sentían honda supervisión. Pese a ser nómadas se establecen en derredor del peñasco.

Según el presbítero don Lucio Marmolejo autor de la obra Efemérides de Guanajuato, dice: Caminaban unos arrieros de México para las minas de Zacatecas las que poco tiempo antes habían sido descubiertas y comenzadas a trabajar y haciendo alto no muy lejos del Cerro del Cubilete con objeto de tomar descanso y alimentos; pusieron piedras para hacer su fogata, al examinar después el fogón, encontraron fragmentos de plata fundida, participaron su descubrimiento a los españoles, nombrando la veta como San Bernabé y la denunciaron a Yuririapúndaro, que era el pueblo más cercano donde había oficio público y registro de minas.
La fama y riqueza contribuyeron al fomento minero formándose la primera población de la conquista en estas tierras; en la que hoy se llama Santa Ana y después se reconoció como Real de Minas, Guanajuato.
 

The word Guanajuato comes from                                the Tarascan "Quanashuato," which means "Mountainous place of frogs." Over time, the indigenous word was altered, changing first into "Cuanaxuato," later into "Guanaxuato," and finally "Guanajuato."

During the 15th century, the area of the city was thickly forested and not particularly accessible, having only limited contact with the Toltecs and the Aztecs as they passed through on their pilgrimages, and with the Chichimecas on their brief visits as they searched for a home.

In the 16th century, the Chichimecas fixed their eyes upon a mountain with outcroppings in the shape of a frog, an animal that was one of the numens they worshipped, a divine spirit they felt watched over them. In spite of being nomads, they settled in the area of the outcroppings.

The promise of fame and riches encouraged the growth of the mining industry and led to the first settlement of Spanish colonists on these lands. They settled in what is today known as Santa Ana, later giving rise to the town of Real de Minas, Guanajuato.